NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
Nuestros campos cambiaban de tono, las primeras nevadas ya habían caído en las cumbres más altas de nuestras sierras, la berrea ya había concluido y la vida en nuestros montes parecía detenerse, o al menos ralentizarse, a la espera de la ansiada primavera. Pero cada estación, y cada escapada tiene su encanto y sus propias sorpresas, así que sin pensarlo dos veces, Bow y yo nos lanzamos a patear a caballo de sierras y dehesas.
Los carroñeros se mostraron muy activos, y revolotearon sobre nuestras cabezas durante toda la mañana al ritmo de los disparos de los rifles de los cazadores. Milanos reales, buitres leonados y negros, confiaban en almorzar con los restos de alguna pieza herida por los monteros.
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| Nubarrones empotrándose contra las montañas |
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| Leonado con la carroñada fresca |
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| Buitre negro oteando el encinar |
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| Pareja de milanos reales |
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| Milan real |
Ajeno a disparos y carroña, algunos pajarillos, petirrojos y pinzones, se alimentaban en las ramas o en el camino. En la lejanía, un grupo muy numero de gamos intentaba vadear un río con ya bastante caudal. Esta última escena me trajo a la memoria mi verano en Kenia, y en concreto los cruces de ñúes en el Masai Mara. Por suerte para los gamos, aquí no había cocodrilos.
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| Viraje de la imperial |
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| Buitre negro |
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| Cernícalo |
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