jueves, 1 de enero de 2015

Bienvenido

"Como un meteoro" tan sólo pretende ser un pequeño almacén de recuerdos de algunas de las aventuras y desventuras vividas por un aficionado más a disfrutar de nuestra naturaleza.

Mis primeros recuerdos como "naturalista" se remontan a aquellas tardes en las que, más allá de los muros de piedra, hermanos y primos nos pegábamos caminatas interminables entre los encinares que nos protegían del sol abrasador de julio. Las pacientes esperas entre las jaras pringosas, nos permitieron disfrutar grandes momentos de la vida de la naturaleza ibérica.  Las emociones vividas anulaban el dolor que nos podían causar los arañazos de los matorrales o las mordeduras de las garrapatas.

Agazapados para evitar ser descubiertos, y armados tan sólo de unos prismáticos, pudimos sentir muy de cerca el pesado aleteo del buitre negro, el chasquido de la encina que albergaba la siesta del búho real, los vuelos fugaces de las imperiales, la llamada aguda del ratonero, la atronadora berrea de los ciervos, la visita de nuestro vecino el cárabo, el inquietante paso de la culebra bastarda.
Monfragüe (Cáceres). 2012.
Con el paso de los años esta afición sigue intacta. Mañana, pasado mañana, o  cuando toque y nos decidamos a patear alguno de nuestros montes, alguno de sus moradores estará esperando. Cuando doblemos algún recodo del camino, súbitamente desde los intrincados jarales o desde la umbría de la encina, una sombra se cruzará en nuestro camino y, citando a nuestro amigo Félix, "como un meteoro" desaparecerá, mientras nuestra mirada se pierde con ella en la lejanía del horizonte o entre la espesura del matorral. Será otro recuerdo más grabado en nuestra memoria.

Buitres sobrevolando el Salto del Gitano, Monfragüe (Cáceres). 2006



domingo, 12 de enero de 2014

Corredor del Henares (Madrid). Diciembre 2013 - Enero 2014

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D y una Olympus SP800-UZ.

DÍA 1: Entre avutardas, corzos y esmerejones

Bow aprovechó unos días libres para explorar la región, y marcar en el mapa algunos paraísos más para el naturalista. Así decidió aventurarse en la zona del corredor del Henares y aledaños, en busca y captura del ave icono de las estepas cerealistas: la avutarda.

Y vaya si tuvo éxito en su primera visita. Ni los intranquilos oriundos de la comarca pudieron pararle los pies, y con paciencia y pericia pudo inmortalizar algunas especies que ratifican el éxito de su misión.

Además de cernícalos y picos picapinos, bandadas de numerosos avutardas y un esmerejón fueron descubiertos entre los cultivos.

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Cernícalo vulgar
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Esmerejón
OKEY (11)
Avutardas
OKI
Pico picapinos
DÍA 2: Corzos e imperial entre la niebla

Ya iniciado el año, por fin pude retomar las escapadas meteoras por donde Bow las dejó, en las estepas cerealistas. La jornada era pésima para la observación, pues la niebla apenas dejaba ver unos metros más allá de nuestras narices. Sin embargo, ante tan malas condiciones, el día no se dio mal del todo.

Primero fueron unos milanos reales, muy numerosos, y un pequeño grupo de corzos los que se intuyeron entre la niebla.

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Corzos entre la niebla

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Dormidero de milanos reales

Más tarde, cernícalos y ratoneros aparecieron junto a la carretera, en sus posaderos, esperando que la niebla se levantara para iniciar sus vuelos de caza.

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Ratonero

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Cernícalo

Y por último, el sorpresón de la jornada, a escasos veinte metros de la calzada un ejemplar adulto de águila imperial ibérica aguardaba el momento en el que abalanzarse sobre alguno de los abundantes conejos de la zona. Gran guinda para un día que amaneció con niebla, siguió con niebla, pero que algo dejó ver.

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Águila imperial ibérica
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Examinados por la imperial

domingo, 15 de diciembre de 2013

Humedales del Sureste (Madrid). Diciembre, 2013

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.

Un amanecer limpio y claro como no había desde hacía semanas, nos empujó a acercarnos a uno de nuestros rincones favoritos, los humedales del Sureste.

Los ciclistas no dejaron de acompañarnos durante casi todo el día, pero eso no impidió que pudiéramos disfrutar de no pocas especies aladas sobre charcas, ramas y cielos.

Los que primero hicieron acto de presencia fueron los cormoranes, lentos navegantes sobre las verdes aguas. Más ágiles, los ánades y fochas iba de un carrizal a otro con más premura, oteando con el rabillo del ojo los movimientos de los ratoneros y otras posibles aves de presa.

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El baño del cormorán grande

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Ánade friso

Los riscos no presentaron ningún movimiento, y nuestro amigo el gran duque esta vez se escondió en alguna grieta inaccesible a nuestros ojos. Cuando fuimos llegando a las aguas más alejadas de la civilización, las garzas y cernícalos tomaron aguas y cielos. Los pinzones se escondían entre la espesura, mientras no quitaban ojo a los aleteos de un activo cernícalo.

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Garza real entre cormoranes
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Cernícalo vulgar
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Cernícalo vulgar
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Cernícalo vulgar
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Pinzón

Escondidos en los meandros más sombríos, los porrones moñudos se juntaban con sus primos los comunes para formar grupos numerosos y coloridos.

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Porrones comunes y moñudos

Menos sociales que los porrones, garza real, zampullín, lavandera y cerceta buscaban junto a la orilla y en solitario algo que llevarse a la boca. Al igual que el ratonero, que volaba a ras de las secas copas de los árboles que marcaban el recorrido del río, mientras emitía sus típicos "maullidos".

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Garza real
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Lavandera
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Zampullín
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Ratonero
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Cerceta

De entre los secos chopos surgía un martilleo discontinuo que hacía de hilo musical: los pájaros carpinteros, picos picapinos y pitos reales, comenzaban a construir sus nidos. A nuestro paso la asustadiza gallineta se marcaba un sprint para alcanzar la espesura del carrizo.

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Pico picapinos
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Pico picapinos
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Cormoranes
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Gallineta
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Pito real
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Pito real

Ya cuando teníamos la vista puesta en la vuelta a casa, pudimos descubrir al lagunero, que desde el tendido eléctrico escudriñaba las charcas, seleccionando la víctima de su próximo ataque. Al fondo, el sol ya se escondía para cerrar otra gran jornada en este paraje.

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Aguilucho lagunero
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Lagunero en vuelo de caza
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Focha común


domingo, 24 de noviembre de 2013

Sierra Oeste (Madrid). Noviembre, 2013

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.


Ya habían pasado muchos meses desde la última visita la zona, una de las menos transitadas de la región. Tras casi media hora por caminos de cabras, llegamos a nuestro punto de partida, en medio de mar de pinares que se extiende hasta más allá del horizonte.

La llegada no pudo ser más espectacular: apenas habíamos cerrado la puerta del coche, cuando sobre nuestras cabezas una habitante de excepción comenzó a sobrevolarnos. La imperial vigilaba su territorio con un planeo a muy baja altura.

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Imperial en vuelo

A los pocos minutos, cuando apenas habíamos andado cien metros, otro de los emblemas de nuestro monte mediterráneo, el buitre negro, ocupaba el hueco de la imperial en el cielo. Los leonados no quisieron ser menos, y comenzaron a surcar los cielos, animados por las corrientes térmicas que se empezaban a formar. Tuvimos suerte, y llegamos en la hora punta del solitario valle.

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Buitre negro
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Buitre leonado

Un trepador observaba escondido entre los troncos todo el ajetreo aéreo. Los petirrojos también merodeaban de rama en rama entre el ramaje de los pinos. Menos discretos, cornejas y grajillas emitían estridentes graznidos, mientras en lo alto la imperial aguardaba el menor despiste de alguno de ellos.

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Trepador azul
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Águila imperial ibérica
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Petirrojo
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Pinares de la Sierra Oeste
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Corneja

Tras una primera hora de caminata con plena actividad en el monte, vino la calma. Llegamos a la zona con menos presencia humana casi a la hora de comer. Pudimos sorprender a unas hembras de muflón que descansaban a la sombre junto a la pista forestal. Fueron rápidas y no pude fotografiarlas.
Llegados al punto de retorno, aprovechamos para almorzar, descansar media horilla, y esperar la aparición de la reina de los cantiles, al pie de su montaña.

Fiel a su cita, el águila real nos regaló unos cuantos vuelos acrobáticos para nuestro recuerdo, poniendo la guinda a otra excelente jornada más vivida entre pinos y garras.

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Águila real

jueves, 14 de noviembre de 2013

Humedales del Sureste (Madrid). Noviembre, 2013

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.


Otra tarde más aproveché un par de horas libres para acercarme a unas de las lagunillas que estando a escasos kilómetros de la gran urbe, pasan inadvertidas para la gran mayoría de de sus habitantes. Pequeños oasis de vida salvaje, muchas veces con los rascacielos y atascos como telón de fondo.

A los pocos minutos de caminata, el aire había transformado el rugir de los motores por los aleteos de las anátidas. Cucharas, cormoranes, somormujos, fochas y cercetas se escondían en cada meandro del pequeño riachuelo.

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Cuchara planeando
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Somormujo y cucharas

A la media hora de pateo, me pare en una esquina de la laguna. Semioculto entre los matorrales, pude disfrutar desde muy cerca de las anátidas. Cuando el silencio parecía que se había adueñado del paraje, un estruendoso trompeteo rompió la calma. En el cielo, decenas de grullas intentaban aclarar su rumbo. Primero dibujaban una V casi perfecta en el cielo, enfilando el norte. Súbitamente algunos ejemplares, no conformes con la ruta marcada, rompían la formación,  y tras tres o cuatro círculos, apuntaban sus picos hacia el oeste.

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Grullas migrando

Mientras, un ratonero aparecía de entre los pinares de los cantiles, y planeaba majestuoso bajos las grullas, emitiendo sus maullidos característicos. A lo lejos, el halcón peregrino lanzaba con poco éxito un par de picados hacia unas palomas aparentemente despistadas.

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Ratonero
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Halcón peregrino

La caída del sol había despertado la vida en los humedales, y el movimiento por el aire y sobre las aguas era continuo. Porrones, cercetas, fochas, cigüeñas, zampullines y gaviotas no dejaron de acompañarme hasta mi retirada, con los últimos rayos de sol.

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Porrones comunes
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Cerceta
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Focha
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Porrón común
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Zampullines
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Grullas descarriadas de la bandada
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Porrón moñudo
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Cercetas (posadas) y moñudos (nadando)
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Gaviotas