NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
La semana de frío y lluvia había traído las primeras nieves a las cumbres más altas de nuestra sierra. Sin embargo el sábado amaneció totalmente despejado, lo que aprovechamos para visitar nuestros encinares serranos. No fui el único que tuve esa idea, y durante toda la mañana los ciclistas pasaron de aquí para allá. En las fincas cercanas, las ovejas pastaban apacibiblemente mientras disfrutaban de los rayos de sol.
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| Primeras nieves del otoño |
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| Rebaño de ovejas pastando |
Como es costumbre, los buitres negros esperaron a que el sol calentara lo suficiente para iniciar sus infatigables planeos en busca de alguna res muerta. Formando escuadrones, escudriñaban hectáreas y hectáreas de monte bajo. Entre los gigantes alados, algunas aves migratorias cruzaban el cielo hacia su lugar de retiro invernal.
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| Buitre negro |
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| Toro pastando |
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| Gaviotas migrando |
Unas palomas de colores y formas curiosas, se cruzaron ejecutanto piruetas imposibles. Parece que eran palomas de raza. No debería andar muy lejos un colombófilo. Todo un mundo inimaginable el de la cría de palomas, según he podido investigar un poco.
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| Paloma de raza |
Desde unos cientos de metros más arriba de las palomas, otras aves menos ágiles, los buitres leonados, seguían suspendidos del cielo gracias a sus casi tres metros de envergadura.
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| Buitre leonado |
Ya cuando llegábamos al coche, la emperadora del bosque nos saludó, como otras veces, con sus roncos ladridos. Enseguida la descubrimos, posada en una torreta, recortando su oscura silueta sobre las cumbres nevadas. Una impresionante postal para dar por finalizada nuestra breve escapada.
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| Águila imperial emitiendo su característico grito ronco |
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| Aguila imperial ibérica |
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| Águila imperial divisando las cumbres nevadas |
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