NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
Aprovechando un pequeño hueco en la tarde, me acerqué al pueblo de El Pardo, a escasos minutos de la capital. A pesar de esta cercanía a la gran urbe, junto a este pueblo se encuentra uno nuestros estandartes más sobresalientes del monte mediterráneo.
Aunque la parte visitable de este enclave es pequeña, me aventuré para ver si cazaba a alguno de sus moradores más ilustres. En los primeros tramos, junto a las casas, los ánades se daban un chapuzón en un río Manzanares con un caudal generoso tras las primeras lluvias otoñales.
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| Ánade real |
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| Grajilla |
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| Encinares de El Pardo |
Los córvidos, sobre todo garillas y rabilargos, graznaban sin parar y daban su tono musical al ambiente. Ajenos al ajetreo aéreo, los gamos pastaban tranquilos al otro lado del río, esperando la noche, en la que se multiplicaría la actividad propia de las primeras fases de su celo, la ronca. A lo lejos se sentía la berrea, ya más avanzada.
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| Gamos |
Hubo suerte, y las grajillas dejaron paso a un buitre negro que me sobrevoló a muy baja altura. En lo alto de las lomas del horizonte, los gamos se dejaban ver en gran número, con sus elegantes siluetas recortadas en el cielo.
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| Aleteo del buitre negro |
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| Gamos en el horizonte |
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| Imperial dominando su territorio |
Junto al río, una pareja de ornitólogos observaba con su telescopio una silueta esbelta que coronaba una encina. Se trataba de la emperadora del monte mediterráneo. La imperial dominaba desde su atalaya kilómetros de encinares, esperando el atardecer. Un inmejorable final para una jornada muy breve, pero fructífera.
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| Rabilargo refrescándose |
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| Atardecer en El Pardo |
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