Aprovechando el escaso hueco en la agenda de Yous, decidimos acercarnos a un enclave situado a pocos kilómetros de la capital del reino. La llegada no pudo ser menos alagüeña, ya que nos encontrábamos en pleno fin de semana de fiestas de la comarca, y lo que otros días era silencio y trinar de jilgueros, ahora era alboroto humano.
Sin venirnos abajo, comenzamos a recorrer la senda a paso ligero, no sabemos bien si para encontrar pronto algún "meteoro", o para alejarnos del jolgorio.
Al mismo ritmo que los decibelios iban bajando, la actividad acuática, terrícola y aérea fue incrementando. Ánades, gallinetas y cormoranes fueron los primeros que nos dieron la bienvenida.
Cuando apenas se escuchaba la música festivalera, Yous descubrió una gran rapaz posada en un poste. Cuando nuestros prismáticos se clavaron en ella, nos llevamos el alegrón del día: se trataba de un águila pescadora, seguramente de paso, que había hecho una parada técnica en estos humedales. Durante casi media hora pudimos disfrutar de ella. Y nos regaló algunas de las imágenes más espectaculares captadas por mi cámara: llegado un punto alzó el vuelo, pensábamos que asustada por nuestra presencia, pero cual fue nuestra sorpresa cuando se ocultó entre los carrizales,...y se elevó con un enorme pescado entre sus garras. Inolvidable escena, plasmada en algunas de las imágenes de más abajo.
Algunos habitantes de las lagunillas, como unos ánades cercanos, se asustaron, pero por esta vez se salvaron. El águila escogió otro poste más lejano para darse un buen banquete con la pesca, para luego dar algunas pasadas más sobre los humedales y perderse en el horizonte.
Tras la pescadora, los cielos fueron ocupados por cernícalos, cormoranes y ratoneros, que ponían la nota de color a un monótono cielo azul. Más abajo, los conejos no sabían donde esconderse ante tantos enemigos alados, y optaban por permanecer inmóviles junto a los matorrales.
Sin venirnos abajo, comenzamos a recorrer la senda a paso ligero, no sabemos bien si para encontrar pronto algún "meteoro", o para alejarnos del jolgorio.
Al mismo ritmo que los decibelios iban bajando, la actividad acuática, terrícola y aérea fue incrementando. Ánades, gallinetas y cormoranes fueron los primeros que nos dieron la bienvenida.
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| Ánades reales emprendiendo el vuelo |
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| Gallineta buscando refugio |
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| Ánades frisos |
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| Río avanzando hacia los cantines |
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| Cormoranes tomando el sol |
Cuando apenas se escuchaba la música festivalera, Yous descubrió una gran rapaz posada en un poste. Cuando nuestros prismáticos se clavaron en ella, nos llevamos el alegrón del día: se trataba de un águila pescadora, seguramente de paso, que había hecho una parada técnica en estos humedales. Durante casi media hora pudimos disfrutar de ella. Y nos regaló algunas de las imágenes más espectaculares captadas por mi cámara: llegado un punto alzó el vuelo, pensábamos que asustada por nuestra presencia, pero cual fue nuestra sorpresa cuando se ocultó entre los carrizales,...y se elevó con un enorme pescado entre sus garras. Inolvidable escena, plasmada en algunas de las imágenes de más abajo.
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| Águila pescadora de paso |
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| Águila pescadora emprendiendo el vuelo |
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| Pescadora con su presa |
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| Pescadora con su trofeo |
Algunos habitantes de las lagunillas, como unos ánades cercanos, se asustaron, pero por esta vez se salvaron. El águila escogió otro poste más lejano para darse un buen banquete con la pesca, para luego dar algunas pasadas más sobre los humedales y perderse en el horizonte.
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| Sorprendiendo al ánade real |
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| Ánade asustado |
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| Meteoro escudriñando la lagunilla |
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| Lagunero sobrevolando a la pescadora |
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| Cormorán grande |
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| Cucharas hembra |
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| Cernícalo vulgar persiguiendo a los aviones |
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| Águila pescadora sobrevolando las lagunillas |
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| Silueta imponente de la pescadora |
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| Pareja de cormoranes |
Tras la pescadora, los cielos fueron ocupados por cernícalos, cormoranes y ratoneros, que ponían la nota de color a un monótono cielo azul. Más abajo, los conejos no sabían donde esconderse ante tantos enemigos alados, y optaban por permanecer inmóviles junto a los matorrales.

























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