domingo, 22 de septiembre de 2013

Parque del Sureste (Madrid). Septiembre, 2013

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.


Aprovechando el escaso hueco en la agenda de Yous, decidimos acercarnos a un enclave situado a pocos kilómetros de la capital del reino. La llegada no pudo ser menos alagüeña, ya que nos encontrábamos en pleno fin de semana de fiestas de la comarca, y lo que otros días era silencio y trinar de jilgueros, ahora era alboroto humano.

Sin venirnos abajo, comenzamos a recorrer la senda a paso ligero, no sabemos bien si para encontrar pronto algún "meteoro", o para alejarnos del jolgorio.

Al mismo ritmo que los decibelios iban bajando, la actividad acuática, terrícola y aérea fue incrementando. Ánades, gallinetas y cormoranes fueron los primeros que nos dieron la bienvenida. 

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Ánades reales emprendiendo el vuelo
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Gallineta buscando refugio
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Ánades frisos
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Río avanzando hacia los cantines
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Cormoranes tomando el sol

Cuando apenas se escuchaba la música festivalera, Yous descubrió una gran rapaz  posada en un poste. Cuando nuestros prismáticos se clavaron en ella, nos llevamos el alegrón del día: se trataba de un águila pescadora, seguramente de paso, que había hecho una parada técnica en estos humedales. Durante casi media hora pudimos disfrutar de ella. Y nos regaló algunas de las imágenes más espectaculares captadas por mi cámara: llegado un punto alzó el vuelo, pensábamos que asustada por nuestra presencia, pero cual fue nuestra sorpresa cuando se ocultó entre los carrizales,...y se elevó con un enorme pescado entre sus garras. Inolvidable escena, plasmada en algunas de las imágenes de más abajo.

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Águila pescadora de paso
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Águila pescadora emprendiendo el vuelo
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Pescadora con su presa
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Pescadora con su trofeo

Algunos habitantes de las lagunillas, como unos ánades cercanos, se asustaron, pero por esta vez se salvaron. El águila escogió otro poste más lejano para darse un buen banquete con la pesca, para luego dar algunas pasadas más sobre los humedales y perderse en el horizonte.

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Sorprendiendo al ánade real
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Ánade asustado
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Meteoro escudriñando la lagunilla
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Lagunero sobrevolando a la pescadora
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Cormorán grande
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Cucharas hembra
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Cernícalo vulgar persiguiendo a los aviones

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Águila pescadora sobrevolando las lagunillas

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Silueta imponente de la pescadora
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Pareja de cormoranes

Tras la pescadora, los cielos fueron ocupados por cernícalos, cormoranes y ratoneros, que ponían la nota de color a un monótono cielo azul. Más abajo, los conejos no sabían donde esconderse ante tantos enemigos alados, y optaban por permanecer inmóviles junto a los matorrales.

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Ratonero común
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Pareja de cernícalos camuflados en el cantil
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Conejo entre el pedregal

Zampullines, galápagos y una garza real completaron una jornada inolvidable, marcada para siempre por la captura de nuestra pescadora.

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Zampullín, y al fondo galápago

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Ganado aliviando la sed
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Garza real

sábado, 14 de septiembre de 2013

Cuenca Alta del Manzanares (Madrid). Septiembre, 2013

NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.


Bow y yo decidimos aprovechar los últimos coletazos del verano para zambullirnos en los extensos mares de encinas que bañan la Cuenca Alta del Manzanares. La primera idea era comprobar si los venados ya protagonizaban en nuestros montes uno de los espectáculos mayores de nuestra naturaleza: la berrea.

Sin embargo, durante la jornada nos darían más sorpresas los alados que los terrícolas. Antes de escuchar el primer bramido del ciervo, nuestras imperial es nos saludaron con sus más que conocidos ladridos, acompañados de algunos paralelos o a ras de encina. La más amenazada de las rapaces se mostraba sin pudor ni discreción. Junto a ellas, el la otra gran rapaz símbolo del monte mediterráneo, el buitre negro, navegaba lentamente sobre un cielo totalmente despejado. Algunas aves migratorias, como los abejeros o cigüeñas negras, también amenizaron gran parte de la jornada.

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Paisaje aún estival
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Silueta de buitre negro
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Imperial cruzando el encinar
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Pareja de imperiales en formación
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Abejero rumbo a África
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Picado acrobático de la imperial

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Imperial asomándose en el mar de encinas
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Cigüeñas negras y ciervos junto a un río convertido en charco

Además de las cigüeñas negras, casi una docena llegamos a contar, garcetas y ciervas se arremolinaban para refrescarse en un río convertido en charco por culpa del estío.

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Vuelo rasante de las garcetas comunes
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Imperial clavándonos su mirada
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La siempre elegante figura de la imperial
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Garceta en plena pesca
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Jabalina con su rayón

Además de ciervos y gamos, los jabalíes se mostraron muy activos, siempre caminando de un charco a otro en compañía de los rayones. Otras aves como rabilargos o aviones no quisieron ser menos, y salieron a nuestro paso.

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Avión común

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Cigüeña negra y garceta
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Pareja de cigüeñas negras
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Cierva bebiendo
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Ciervas revolcándose en el barrizal
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Ciervas revolcándose en el barrizal
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Ciervas revolcándose en el barrizal

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Jabalíes
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Rabilargo
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Cigüeña negra sobrevolando el río
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Aleteo de la cigüeña negra
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Un inesperado lagunero

Para completar el abanico de las numerosas especies que vimos, un lagunero intentó sin éxito cazar algún reptil entre los juncos, ante la atenta mirada de unas gamas que bebían en una zona donde el río parecía tener más profundidad.

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Gamas junto al río
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Joven gamo trotando
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Lagunero en vuelo de caza
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Gamas muy activas


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Numeroso grupo de buitres leonados
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Tarros canelos en la lejanía

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Ciervas en los días previos a la berrea
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Buitre leonado

Casi no hubo descanso en toda la jornada, y prácticamente en cada recodo del camino nos encontramos sorpresa tras sorpresa. Y como el día estaba siendo completo, para poner la guinda, en nuestro regreso a casa, además de un numeroso grupo de leonados, un gavilán nos deleitó con unas cuantas pasadas, antes de perderse entre la espesura del bosque. Y así concluimos otra escapada más, una de las mejores del año sin duda.

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Gavilán
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"Meteoro" en los últimos repechos