NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
Aprovechamos el viernes de puente y el día soleado para madrugar y hacer una rutilla por una de las zonas más bonitas de la provincia, la Pedriza. Cuando iniciamos la marcha, el parking del Tranco estaba prácticamente vacío. Ya desde los primeros repechos de la ruta, las cabras monteses dejaban ver su silueta trepando por los encrespados riscos. La luz del sol ya brillaba con fuerza y la temperatura era más que agradable para la marcha.
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| Silueta de cabra montes recortada en el cielo |
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| Cascadas brotando de las rocas graníticas |
Los saltos de las cabras de una peña a otra eran seguidos atentamente por los abundantes buitres leonados de la zona, ansiosos por un resbalón de los mamíferos para darse un suculento festín. En el horizonte, las cumbres más altas aún estaban cubiertos de nieve, dando al paisaje una estampa invernal.
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| Paisaje de la Pedriza |
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| Buitre leonado aterrizando en su nido |
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| Pinares y cumbres |
Tras una hora y pico de marcha junto a un arroyo, llegamos al Refugio Giner, cuya construcción se remonta al año 1914, es decir hace 99 años. Desde la cornisa que hay junto al refugio hicimos un alto para tomar fuerzas y disfrutar de las vistas. Nos vimos con fuerzas para atacar la subida al Yelmo, otra hora y pico más de cuestas, éstas más empinadas que las del inicio de la jornada. Los buitres leonados fueron testigos durante casi toda la mañana de nuestros pasos, bien desde sus posaderos en lo alto de los mazacotes graníticos o bien desde los cielos.
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| Nubarrones que pasaron de largo |
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| Buitres leonados vigilando su territorio |
En el collado de la ventana hicimos otra parada, mientras un águila imperial juvenil nos observaba desde los cielos. Peñas abajo el embalsa de Santillana rebosaba tras un invierno y comienzo de primavera muy lluviosos. Al fondo, los rascacielos más altos de la capital se divisaban con claridad.
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| Embalse de Santillana |
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| Vistas desde la cima, al fondo la capital |
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| Detalle del "skyline" madrileño |
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| Damero de águila imperial ibérica |
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| Ejemplar inmaduro de águila imperial |
Tras el descanso en el collado, emprendimos el penúltimo esfuerzo rumbo al Yelmo. Desde allí las vistas eran aún más impresionantes, y tuvimos la oportunidad de disfrutar de los movimientos de un rebaño de cabras monteses, que en los últimos años han incrementado exponencialmente su población en la sierra madrileña.
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| Coronando la subida al Yelmo |
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| Cabra montés atenta a su retoño |
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| Rebaño de cabras montesas |
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| Cabras montesas pastando |
Comenzamos el descenso hacia el pueblo disfrutando de las peripecias de no pocos escaladores que disfrutaban por las vías ferratas enclavadas en el granito. Durante toda la bajada, prácticamente en cualquier pared algún escalador practicaba su afición.
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| Escaladores en plena faena |
Además de escaladores, caballos salvajes, cabras y algunas rapaces como milanos o buitres se fueron cruzando a nuestro paso, más ligero que en el inicio de la jornada.
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| Pareja de caballos salvajes |
La bajada, si bien requirió menos esfuerzo que la subida, nos exigió máxima concentración para no tropezar con las rocas del camino. Las rodillas también sufrieron lo suyo, pero fue un justo peaje a una gran jornada por una de nuestras sierras más emblemáticas y bellas. Esfuerzo reconocido incluso por las reinas de la escalada, cabras hispánicas, que bajaron a darnos la despedida.
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| Cabra montés dándonos el adiós |
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