NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
Comenzamos la caminata con menos madrugón en nuestro cuerpo, pero las mismas ganas de siempre. Las lluvias de los días anteriores nos obligaron a dejar el coche un poco más lejos que otras veces, pero enseguida encaramos la primera subida, que deja a la derecha el pueblo, con sus ruidos típicos: ladridos, voces, algún claxón. A espaldas del pueblo, las nieves que cubrían los picos más altos contrastaban con el verdor del bosque y el tono grisáseo del cielo. Al llegar al primer recodo del camino nos topamos con unos perros correteaban detrás de todo lo que se moviera entre los pinares. En los cielos, la actividad también era mayor que otras veces, quizás por no ser tan temprano. Los buitres leonados ya planeaban a decenas por el cielo.
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| Sierra oeste con restos de nevadas |
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| Perro jugueteando |
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| Oteando el horizonte |
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| Buitre leonado |
Atravesamos un par de valles sin mayor actividad que la del vuelo fugaz de algún buitre leonado o negro. Pero en cuanto llegamos al tercer valle, ya alejado de la civilización, la actividad aérea y acuática se multiplicó. Estábamos entretenidos disfrutando del sosegado nado de una pareja de ánades reales, cuando una pareja de águilas imperiales entró en escena. Acrobáticos vuelos, picados y remontes, se sucedieron, entre sus característicos ladridos cortos. Tras unos minutos de espectáculo, se elevaron hasta camuflar sus siluetas ante el ya brillante sol.
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| Águila imperial ibérica |
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| Águila imperial emitiendo sonidos de celo |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Acrobacias nupciales de águila imperial |
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| Águila imperial desplegando garras |
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| Charcos entre el bosque de encinas y pinos |
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| Ánades en la lagunilla |
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| Ánades reales macho (izquierda) y hembra |
Tras disfrutar de águilas y ánades, tomamos un desvío en el camino, hacia una zona más solitaria si cabe. A lo lejos divisamos los paneles de apicultores, sobrevolados por una pareja de ruidosos ratoneros. En las alturas, algún halcón abejero culminaba sus últimos kilómetros de migración desde tierras africanas.
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| Apicultura en la sierra |
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| Ratonero planeando sobre las copas de las encinas |
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| Paisaje serrano |
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| Halcón abejero a gran altura |
Durante casi toda la jornada, las águilas imperiales fueron inseparables compañeras de marcha, y nos deleitaron con su silueta oscura que contrasta con sus blancos hombros y cabeza dorada.
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| Águila imperial sobre su territorio |
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| Águila imperial sobre su territorio |
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| Paloma torcaz huyendo del águila |
Algunos buitres, leonados y negros, también nos dieron varias pasadas para examinarnos, y una vez satisfecha su curiosidad, proseguir con su pesado vuelo el reconocimiento de cada palmo del monte en busca de una carroña.
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| Buitre leonado |
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| Riachuelo entre las encinas |
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| Buitre negro |
Con el transcurso del día, las nubes fueron ganando terreno al sol, y la luz enseguida disminuyó: señal de volver a casa. En la primera parte del regreso, además de las omnipresentes imperiales, los mamíferos fueron protagonistas, casi a petición del Bow. Ganado doméstico, como unas cabras, o salvaje, unos cervatillos, se cruzaron en nuestro caminar.
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| Paisaje de la Sierra Oeste |
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| Cabra y su cabritillo |
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| Picos nevados al atardecer |
En el descenso final, las aves retomaron su protagonismo, y un gavilán de vuelo fugaz, un mirlo cantarín y un llamativo cormorán, pusieron la guinda de un magnífico día entre las encinas y pinos de nuestra sierra.
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| Gavilán atravesando el bosque |
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| Mirlo vigilante |
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| Cormorán surcando el cielo lluvioso |
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| Volviendo a casa |