NOTA: fotos tomadas con una NIKON D90 con objetivo AF VR Zoom-Nikkor ED 80-400 mm f/4,5-5,6D.
Algo más de un año después, Bow y yo nos animamos a regresar a la zona bautizada como "la del zorro", en honor al astuto cánido que sorprendimos en nuestra primera visita a estos parajes.
La mañana era perfecta para pasar un día de campo, unos 20ºC y un cielo que si bien no estaba totalmente despejado, no amenazaba lluvia. Tras unos primeros tramos en los que los gritos de algunos domingueros rompían la tranquilidad del monte, enseguida nos encontramos andando al ritmo del único son presente en el bosque, el martilleo de los pico picapinos y trepadores azules.
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| Senda entre pinares |
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| Trepador azul |
Con la esperanza de sorprender a algún zorrillo o mamífero de la zona, cogimos un desvío por un camino que trepaba monte arriba hacia una charca. Esta vez no hubo tanta suerte, y no sorprendimos más que a unas cuantas ranas tomando un sol cuyos rayos agradecíamos todos los allí presentes. Alzando la mirada descubrimos unos buitres leonados, que planeaban sustentadas gracias a sus enormes alas y las corrientes térmicas.
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| Rana tomando el sol junto a una charca |
Tras dar cuenta del merecido almuerzo continuamos por una pista que discurría entre fincas de ganado vacuno. El aspecto y la mirada a nuestro paso de algunos toros que descansaban entre los pinares aceleró instintivamente nuestro paso.
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| Vaca pastando |
Llegó un punto del camino en el que tocó dar media vuelta, para llegar con la puesta de sol al coche. Hasta el momento, la productividad de la jornada había sido escasa. Sin embargo, justo al comenzar la vuelta se produjo un incremento de movimiento en los cielos.
Primero un buitre negro apareció en el horizonte, y lentamente fue descendiendo, como un paracaidista, para posarse en la copa de un gran pino.
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