domingo, 19 de febrero de 2012

Monfragüe (Cáceres). Febrero, 2012

NOTA: fotos tomadas con una Olympus SP800-UZ.

Aún no había llegado la primavera a Monfra, y algunos de los habituales del "monte fragoso" aún estarían en su retiro hibernal africano, pero ya había ganas acumuladas de estrenar la Olympus en nuestro querido paraíso extremeño.

Siguiendo el ritual, tras el madrugón y el paseo en coche, llegamos a mediodía a la entrada noreste, la Portilla del Tiétar. Un nutrido grupo de "naturalistas" berreaba en el mirador. Contrastaba la falta de respeto al entorno con los carísimos teleobjetivos que portaban. Hay cosas que el dinero no puede comprar.

Afortunadamente la vecina águila imperial se había acostumbrado al griterío, y al poco tiempo descubrimos sus hombros blancos surcando el cielo. Junto al Tiétar, los cormoranes se calentaban al sol y la garza real emprendía su elegante vuelo al son de sus ladridos. Más alejados de la orilla, en lo alto de los farallones, los buitres leonados vigilaban toda esta vorágine.

Farallones de la Portilla del Tiétar
Buitre leonado
Cormoranes a orillas del Tiétar
Águila imperial ibérica
Buitres leonados en la Portilla

Garza real iniciando el vuelo a orillas del río Tiétar

Siguiendo el itinerario clásico hacia Villarreal de San Carlos y Torrejón el Rubio, fuimos dejando atrás las siluetas de los buitres leonados de la Tajadilla y los bailes nupciales de las cigüeñas negras junto al Salto del Gitano.

Buitres leonados tomando el sol en la Tajadilla
Cigüeña negra
Buitres leonadose en el Salto del Gitano
Garza real en vuelo "rasante" sobre el Tajo
Baile nupcial de cigüeñas negras

Tras la parada obligatoria de Peñafalcón, decidimos ir hacia el Castillo, atalaya desde donde se disfrutan quizás las más espectaculares vistas del parque. En la subida nos topamos con algunos buitres leonados, que descansaban en las cornisas, muy confiados con nuestra presencia. Tampoco pareció alterarse a nuestro paso un cervatillo, que ramoneaba en la umbría de las encinas. Alzando la mirada, pudimos descubrir una pareja de alimoches que que planeaban en la lejanía.

Buitre leonado aún con restos del festín
Encinares y pinares junto al Tajo
Alimoche, desde la subida al Castillo
Cervatillo en la penumbra del encinar
Buitre leonado sobrevolando el arroyo de la Vid
Ganado ovino en la dehesa
Panorámica del Tajo desde el Castillo

Cuando dimos buena cuenta del merecido almuerzo, comenzamos la vuelta a la Portilla. La tarde estaba tranquila, y sólo algunos leonados se dejaron ver en la lejanía. La falta de movimiento en cielos, tierras y aguas cacereñas sólo fue rota por los grandes alados de Monfragüe.
Buitre negro, símbolo de Monfragüe
Buitres leonados al atardecer en la Portilla
Águila imperial en su atalaya

El planeo del gran buitre negro y las siluetas de imperial y leonados fueron los últimos recuerdos que nos llevamos de otra gran visita a estas tierras: hasta pronto Monfra.

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