sábado, 1 de abril de 2006

Monfragüe (Cáceres). Abril, 2006

NOTA: fotos tomadas con una cámara compacta + telescopio terrestre 10x45 TASCO.

Una mañana más, y ya iban unas cuantas, despertamos con nuestra mente situada a unos cuantos kilómetros, en el denominado por los romanos siglos atrás "Mons fragorum", el "monte fragoso" que crece entre las cuencas de los tíos Tajo y Tiétar.

Era una época ideal del año para visitar el parque, que ya tendría colgado el cartel de "aforo completo", con la llegada de los hibernantes en África, culebreras, alimoches, cigüeñas negras y milanos negros. La cría estaría en su momento álgido y con las temperaturas suaves la actividad de la fauna sería máxima.

En compañía de Bow, como casi siempre, y Javi, llegamos temprano al parque. Una vez pasadas las dehesas que rodean Monfra, llegamos a entrada por el río Tiétar, donde cigüeñas blancas y negras se competían la pesca. A pocos metros de ellas, algunos paisanos las imitaban con sus cañas.

Cigüeñas negra y blanca en el arroyo de las Cansinas
Cigüeña negra pescando

En el camino hacia Villarreal, junto al mirador de la Báscula, sorprendimos sobre una torreta eléctrica a un águila culebrera.

Águila culebrera sobre torreta eléctrica

Pasado Villarreal y antes de Torrejón, en el otro extremo del parque, nos esperaban los enormes acantilados del Salto del Gitano. Visita tras visita el enorme farallón que se levanta al otro lado del Tajo no deja de impresionarnos. El trasiego de entrar y salir de los buitres leonados que anidan en sus cornisas fue incesante. Otra de las habituales, la cigüeña negra, había vuelto al nido que desde hace años viene ocupando a orillas del Tajo.

Pareja de cigüeñas negras en su nido
Como aún era temprano, nos decidimos a hacer uno de los pocos itinerarios que permite conocer Monfra desde más allá de los árcenes de las carreteras. Tras algo menos de dos horas de caminata, continuo sube y baja entre arroyos, pinares y encinares, alcanzamos la cima del Cerro Gimio (374 m). A pesar de no tener mucha altitud respecto al nivel del mar, desde él disfrutamos de otra perspectiva de la sierra de Peñafalcón y del castillo de Monfragüe (siglo XII).
"Pajareros" en el Cerro Gimio
Buitres leonados sobre Peña Falcón

Desde esta incomparable atalaya pusimos fin a esta nueva visita a Monfra, en la que fauna humana y alada, observantes y observados por igual, nos dijimos un "hasta pronto".

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