domingo, 23 de julio de 2006

Sierra del Suroeste (Madrid). Julio, 2006

NOTA: fotos tomadas con una cámara compacta.

Ya habían pasado más de 10 años desde que Blasfus nos guiara a través de estos montes. Demasiados años como para saber qué nos encontraríamos en una nueva visita la zona, pero esto es parte del encanto de las salidas al campo.

Comenzamos la excursión en las faldas de una montaña que años atrás fue territorio del águila real. Comprobamos que la reina de las aves aún seguía campando por aquellos parajes. Durante un buen tramo nuestros pasos fueron acompañados por el ir y venir de un ejemplar joven de águila real. La joven rapaz, más oscura que las adultas y con manchas blancas bajo las alas, planeaba en paralelo a nosotros acariciando con sus garras las copas de los pinos. Una pena no haber tenido en esos momentos una cámara de fotos en condiciones para inmortalizar los vuelos de la rapaz.

Ciervo entre pinos y encinas

Algunos buitres leonados también nos acompañaron a lo largo de la tranquila jornada, aunque a mayor distancia. Así transcurrió el tranquilo día, entre planeos de real y leonados. Justo cuando nos montamos en el coche y abandonábamos el monte, otro de sus habitantes acudió a despedirse. Se trataba de un solitario ciervo, que trotaba tranquilo entre pinos y encinas. Sus cuernas aún redondeadas y estaban recubiertas de pelusilla. En mes y medio, con las primeras lluvias pre-otoñales, las puntas estarían afiladas, sin pelusilla, dispuestas para la berrea.

Ciervo con las cuernas crecientes para la berrea 

Un rato después nosotros también proseguimos nuestro particular trote hacia a casa, tras una gran jornada y el redescubrimiendo de este excelente paraje.

sábado, 1 de abril de 2006

Monfragüe (Cáceres). Abril, 2006

NOTA: fotos tomadas con una cámara compacta + telescopio terrestre 10x45 TASCO.

Una mañana más, y ya iban unas cuantas, despertamos con nuestra mente situada a unos cuantos kilómetros, en el denominado por los romanos siglos atrás "Mons fragorum", el "monte fragoso" que crece entre las cuencas de los tíos Tajo y Tiétar.

Era una época ideal del año para visitar el parque, que ya tendría colgado el cartel de "aforo completo", con la llegada de los hibernantes en África, culebreras, alimoches, cigüeñas negras y milanos negros. La cría estaría en su momento álgido y con las temperaturas suaves la actividad de la fauna sería máxima.

En compañía de Bow, como casi siempre, y Javi, llegamos temprano al parque. Una vez pasadas las dehesas que rodean Monfra, llegamos a entrada por el río Tiétar, donde cigüeñas blancas y negras se competían la pesca. A pocos metros de ellas, algunos paisanos las imitaban con sus cañas.

Cigüeñas negra y blanca en el arroyo de las Cansinas
Cigüeña negra pescando

En el camino hacia Villarreal, junto al mirador de la Báscula, sorprendimos sobre una torreta eléctrica a un águila culebrera.

Águila culebrera sobre torreta eléctrica

Pasado Villarreal y antes de Torrejón, en el otro extremo del parque, nos esperaban los enormes acantilados del Salto del Gitano. Visita tras visita el enorme farallón que se levanta al otro lado del Tajo no deja de impresionarnos. El trasiego de entrar y salir de los buitres leonados que anidan en sus cornisas fue incesante. Otra de las habituales, la cigüeña negra, había vuelto al nido que desde hace años viene ocupando a orillas del Tajo.

Pareja de cigüeñas negras en su nido
Como aún era temprano, nos decidimos a hacer uno de los pocos itinerarios que permite conocer Monfra desde más allá de los árcenes de las carreteras. Tras algo menos de dos horas de caminata, continuo sube y baja entre arroyos, pinares y encinares, alcanzamos la cima del Cerro Gimio (374 m). A pesar de no tener mucha altitud respecto al nivel del mar, desde él disfrutamos de otra perspectiva de la sierra de Peñafalcón y del castillo de Monfragüe (siglo XII).
"Pajareros" en el Cerro Gimio
Buitres leonados sobre Peña Falcón

Desde esta incomparable atalaya pusimos fin a esta nueva visita a Monfra, en la que fauna humana y alada, observantes y observados por igual, nos dijimos un "hasta pronto".