miércoles, 4 de abril de 2012

Foces de Lumbier y Arbayún (Navarra). Abril, 2012

NOTA: fotos tomadas con una Olympus SP800-UZ.


De mi primer libro de aves rapaces aún recuerdo la imagen de un cañón de inconfundible espectacularidad: era la Foz de Arbayún, en las estribaciones del pirineo navarro. Por fin en esta fría mañana de primavera, veinte años más tarde, iba a tener oportunidad de ver con mis ojos esa imagen.

Tras un paseo en coche, Yous y yo llegamos al mirador que se sitúa en un extremo del barranco, junto a la carretera. Desde allí la imagen de la foto se hizo realidad, pero enriquecida: el zumbido del gélido viento, el paisaje de los montes circundantes, el murmuro del río Salazar en sus profundidades, el graznido de los cuervos.

Foz de Arbayún, excavada por el río Salazar

Un milano acudió a nuestra llegada, nos echó un ojo volando muy cerca de nuestras cabezas y desapareció tras las peñas. Al rato, un alimoche, recién llegado de su retiro invernal, surcó el grisáceo cielo, y se posó en una cornisa de los farallones.

Alimoche en vuelo
Alimoche sobrevolando las foces
Alimoche en su posadero de Arbayún 

Tras un rato disfrutando del paisaje, continuamos la jornada campestre, poniendo rumbo a la cercana hoz de Lumbier. La foz excavada por el río Irati resultaba menos impresionante que la de Arbayún, pero contaba con la ventaja poder ser transitada desde abajo. Aún quedaban restos de la antigua vía ferroviaria, que unía diferentes valles navarros.
Antiguo túnel ferroviario en las foces de Lumbier

Unos buitres leonados vigilaban la entrada del desfiladero desde sus posaderos mientras otros planeaban a través del cañón. Desde más arriba un águila calzada oteaba unos cultivos cercanos, en busca de algún ratoncillo.

Buitre leonado vigilando la entrada a las foces
Águila calzada en vuelo
Geología de Lumbier

Cuando íbamos atravesando el desfiladero pudimos contemplar como decenas de buitres se elevaban ayudados de las corrientes térmicas.
Buitre leonado sobrevolando el río Irati

El regreso al punto de partida lo hicimos por la parte alta de las foces, a través de un camino empinado que discurre junto a algunos cultivos y bosquecillos. No nos dio tiempo a acercarnos al muladar  instalado por las autoridades locales cerca de las foces, donde cientos de buitres y otras aves carroñeras comen a mesa puesta. Nosotros nos decantamos por comer de bocata durante nuestra vuelta a casa. Una jornada más en la que cumplimos el sueño de ver con nuestros propios ojos la increíble foz de Arbayún.