NOTA: fotos tomadas con una Olympus SP800-UZ.
El calor apretaba con fuerza aquella tarde veraniega, pero no con la suficiente como para quitarnos las ganas de explorar una zona nueva a la que teníamos ganas. Aunque algunos montes cercanos nos eran familiares, comenzamos la marcha con la incógnita de qué nos encontaríamos más adelante.
El calor apretaba con fuerza aquella tarde veraniega, pero no con la suficiente como para quitarnos las ganas de explorar una zona nueva a la que teníamos ganas. Aunque algunos montes cercanos nos eran familiares, comenzamos la marcha con la incógnita de qué nos encontaríamos más adelante.
La actividad humana en los primeros tramos era demasiado ajetreada y ruidosa como para encontrarnos alguna especie interesante: granjas y casas, coches rodando por la ancha pista forestal.
Afortunadamente este pesimismo despareció de un plumazo, o mejor de muchos plumazos, tan pronto como un gavilán se dejó ver a baja altura sobre las copas de los pinos.
| Gavilán y golondrina |
El gavilán reactivó nuestros ánimos, en especial los de Bow, que en la siguiente encrucijada del camino tomó las riendas de la marcha y decidió que si queríamos encontrarnos animales interesantes debíamos abandonar la ancha pista forestal y tirar por caminos más angostos, monte arriba a través de los matorrales.
El instinto no le falló, y al poco de tomar uno de esos estrechos senderos que subían por la montaña, sorprendimos a un joven zorro que trataba calmar su sed en una charca.
| Zorrezno desconfiado |
El zorrezno se tumbó a tomar un sol que ya se iba ocultando tras las cumbres de Gredos. No pareció percatarse de nuestra presencia, pero a los pocos minutos, como aburrido, se levantó para dar una vuelta alrededor de la charca y perderse entre los matorrales.
La luz del día comenzaba a menguar, lo que entendimos como la señal de emprender la vuelta a casa. Realizamos el regreso al coche a paso ligero, con pequeñas paradas para observar a los inquietos arrendajos que volaban de encina a encina dando chillidos, alertando del planeo sobre nuestras cabezas del gran águila imperial.
| Águila Imperial Ibérica |
Gavilán, zorro e imperial fueron nuestros grandes trofeos fotográficos en esta jornada campera por un nuevo territorio, que sin duda se hizo merecedor de nuevas visitas.